El tratamiento y control de trastornos de lípidos involucra cambios en el estilo de vida (pérdida de peso, ejercicio, y dieta) y, cuando sea necesario, medicamentos. El principal objetivo por lo general es reducir los niveles de colesterol LDL. El nivel objetivo dependerá de su riesgo general para enfermedades cardiacas. El tratamiento también podría incluir reducir los niveles de triglicéridos o elevar los niveles de colesterol ("bueno").

El tratamiento involucra lo siguiente:

Actualmente, no hay opciones quirúrgicas para el tratamiento de trastornos de lípidos. Altas dosis de ácidos grasos omega 3 (pescado o suplementos de aceite de pescado) podrían reducir los niveles de triglicéridos. Para niveles muy altos de colesterol LDL que no responden a los cambios en el estilo de vida y medicamentos, se podría usar aféresis (plasmaféresis o intercambio de plasma) para reducir los niveles de colesterol LDL.